lunes, 6 de abril de 2015

Respiración Bucal


El niño respirador bucal constituye una entidad clínica polifacética, que produce alteraciones que pueden afectar su desarrollo físico y psíquico. Su detección y corrección depende de la oportuna intervención de un equipo multidisciplinario, que incluye al pediatra del niño, al otorrinolaringólogo infantil, a la  fonoaudióloga y odontología.
La respiración bucal, propicia un terreno para que exista un aumento de las secreciones en las vías aéreas superiores y que a su vez favorecerá la alteración de la funcionalidad de los oídos, de los senos para nasales y con frecuencia desencadene crisis obstructivas bronquiales a repetición. Todo niño que respire por la boca es un respirador bucal, ya sea de causa funcional (como la succión del pulgar por tiempo prolongado) o mecánica (hipertrofia adenoidea).
Síntomas más frecuentes del respirador bucal:
  • Tos seca
  • Tos nocturna
  • Incapacidad respiratoria
  • Apenas obstructivas del sueño
  • Trastornos en el desarrollo del macizo facial  
  • Deglución atípica
  • Dientes mal implantados
  • Sinusitis
  • Otitis
  • Trastornos de la audición
  • Falta de atención
  • Retraso escolar
  • Alteraciones posturales
Las causas más comunes que producen la respiración bucal
  • Hipertrofia adenoidea y o amigdalina
  • Rinitis
  • Alergias
  • Desviación del tabique nasal
  • Hábito de succión prolongado del pulgar (más allá del primer año a segundo año de vida)
  • Mal oclusión dentaria
  • Enfermedades neuromusculares o retraso psicomotor
  • Características del desarrollo cráneo facial de incidencia heredo-familiar.
A partir de los 5 años de vida comienzan a disminuir las adenoides de tamaño,lenguaje en forma lenta pero sostenida. Es por esta razón que actualmente hay tendencia de operar a menos niños de adenoides ya que muchos de ellos resuelven en forma espontánea con el paso del tiempo su hipertrofia adenoidea. Esto no significa que ya no existan niños que requieran cirugías a edades tempranas. Se indica cirugía de adenoides a aquellos pacientes que presentan signos y síntomas muy característicos que los doctores evalúan de forma minuciosa a la hora de decidir una intervención quirúrgica.
Los síntomas más comunes de la Hipertrofia adenoidea son la respiración bucal y los resfríos persistentes. Otro dato importante es la presencia de ronquidos durante el sueño y la persistencia de boca abierta al dormir. Es frecuente ver niños que se quejan de boca y labios secos. Pueden presentar voz nasal, mal aliento, tos nocturna y en algunos casos bronco espasmos a repetición. Cuando la hipertrofia adenoidea es muy marcada los niños tienen dificultades para dormir, resoplan, roncan y pueden llegar a tener episodios de apneas del sueño. Un niño con hipertrofia adenoidea no descansa bien.

Otro dato muy importante es considerar que al ocurrir habitualmente en niños de 1 a 5 años de edad, etapa donde se adquiere el lenguaje y etapa base para el aprendizaje escolar que está por venir la hipertrofia adenoidea puede afectar el desarrollo cognitivo infantil. Y más aún si a esto le sumamos la pérdida de audición intermitente que pueden presentar por otitis y/o disfunción tubaria lo que acentúa más el riesgo de problemas escolares, distracción e inquietud.

Es muy frecuente que las maestras detecten a los niños que "escuchan poco" ya que son niños que aparentemente no prestan atención y molestan en el aula. Esos niños requieren de evaluación fonoaudiológica para descartar trastornos de la audición secundaria a esta causa o de otro origen.
Los niños respiradores bucales pueden presentar alteraciones posturales como hombros caídos, tórax hundido y menor respuesta a actividades físicas comunes. Los padres de niños respiradores bucales deben ser conscientes que la resolución de este problema lleva tiempo y mucho esfuerzo pero que bien seguidos y controlados minimizan los riesgos que conlleva vivir con este tipo de cuadros.
Recuerde consultar si su hijo presenta respiración bucal habitualmente o cualquiera de los signos y síntomas que he detallado en este artículo.

Lic. María A.Sorrentino
Fonoaudióloga