martes, 2 de diciembre de 2014

Adaptación cultural y lenguaje

El lenguaje es parte del carácter esencial del hombre; es la facultad humana de intercambiar ideas y sentimientos, a través de una lengua, por medio del habla.
 El aspecto esencial del lenguaje es el de ser un sistema de comunicación inserto en una situación social; por lo tanto, no solo es un proceso cognoscitivo, sino también un comportamiento simbólico, actividad esencial y social.
Todos los aspectos del sistema de comunicación que emplea naturalmente están determinados por su tipo de organismo. El mundo del lenguaje es mucho más vasto y complejo. Dentro de la lingüística existen algunas disciplinas de reciente creación, que nos están permitiendo vislumbrar cuál es su verdadera extensión y complejidad, tales son la sociolingüística y la etnología. Uno de los aspectos que más se está tratando son las relaciones que se establecen entre lenguaje y la sociedad.
Entonces, el ser humano comunica, primero, por la necesidad innata de socializar y, segundo, por la capacidad que éste tiene de formular pensamientos. Todo ser humano nace con la facultad de adquirir un lenguaje, pero lo desarrollamos por que vivimos en sociedad .El  lenguaje es un aspecto intrínseco de nuestra herencia humana, y es natural porque es general a la especie; además es el atributo más típicamente humano y universalmente reconocido como único en el hombre.
La sociología de lenguaje  se describe como la ciencia que estudia las relaciones entre lenguaje y sociedad, entendiendo al lenguaje no tanto como código o sistema abstracto, sino como instrumento fundamental de comunicación que se usa dentro de una comunicación social.
La relación entre lenguaje, cultura y pensamiento: la cultura es la clase de conocimiento que aprendemos de los demás, bien mediante la instrucción directa, bien mediante la observación del comportamiento de los demás. La mayor parte del lenguaje está comprendida en la cultura, de modo que podemos afirmar que “la lengua de una sociedad es un aspecto de su cultura.”Esto se ve mucho en la consulta fonoaudiológica, al tomar pruebas formales o informales, si reconocen o no la terminología del vocablo empleado, teniendo uno que ir estandarizando los test para acercarlo a la cultura del niño.
 Al desarrollar el lenguaje, paralelamente se desarrolla la capacidad del pensamiento. De este modo, el sistema lingüístico condiciona nuestra percepción del universo y, por consiguiente, nuestra manera de pensar. Cuando se trata de una lengua impuesta, podríamos argumentar que los que la han recibido no tienen ninguna relación de filiación con ella y que, por ende, no son responsables de su forma interna y que ésta no los refleja; pero lo habitual es que se produzca un proceso de adaptación con vistas a que esa lengua que ha venido de fuera les sirva a lo que necesitan o desean decir, y en este proceso sí participan los que han sufrido la imposición. Lo conservado es porque les es útil, lo transformado es porque no se ajusta a las pretensiones comunicativas.
El lenguaje es una institución cultural de un grupo social, pero las lenguas no son sólo un medio que utiliza el ser humano para comunicar sus ideas y sus sentimientos a aquellos que comparten el mismo sistema lingüístico, sino que ellas mismas transmiten en su seno, un modo determinado de pensar y de sentir que se perpetúa de generación en generación en tanto ellas subsistan.
Es necesario tener una comprensión completa y profunda del lenguaje de ambas partes, costumbres y costumbres sociales no sólo para comunicarse eficazmente sino también para construir una colaboración entre culturas. El objetivo de tal colaboración es crear una base sobre la cual ambas partes trabajen educándose mutuamente y creando un estilo colaborativo eficaz.
Lic. María A. Sorrentino.
Fonoaudióloga